Trabajar con ansiedad: cómo avanzar sin machacarte (y sin exigirle a tu mente lo imposible)

Si estás leyendo esto con un nudo en el pecho, con la cabeza llena y la sensación de que deberías poder pero no puedes… respira. No porque “todo se arregle respirando”, sino porque tu sistema nervioso necesita una señal clara: no estás en peligro.

La ansiedad no significa que seas débil. Muchas veces significa exactamente lo contrario: que llevas demasiado tiempo sosteniendo demasiado. Y cuando intentas trabajar desde ahí, no fallas tú. Falla el método. Falla el modelo mental de “tengo que rendir siempre igual”.

Vamos a hacerlo distinto: con rigor, con respeto y con una idea central que puede cambiarte el día:

Tu productividad no es una línea recta. Y cuando hay ansiedad, esa línea deja de ser línea y se convierte en una montaña rusa con niebla. No estás rota. Estás viva.

1) Lo primero: distinguir entre “no puedo” y “no debo”

Hay días en los que no puedes trabajar porque tu mente está saturada. Pero también hay días en los que sí podrías y aun así tu cuerpo te pide que no lo hagas como siempre. La ansiedad suele aparecer cuando intentas producir desde un lugar que no es sostenible.

Una pregunta que ayuda mucho:

“¿Mi ansiedad viene de que no sé qué hacer… o de que me estoy pidiendo hacerlo perfecto?”

Porque son dos ansiedades distintas:

– Si no sabes qué hacer: necesitas claridad.
– Si te estás pidiendo perfección: necesitas amabilidad y límites.

2) El mito de “estar al 100%” y la verdad de la mente humana

La cultura de la productividad nos ha vendido una idea absurda: que un buen día es el día en el que produces a tope. Pero la mente humana funciona por ciclos. Hay momentos de empuje y momentos de integración.

Aquí entra algo que casi nadie respeta:

Hay fases en las que no estás rindiendo: estás incubando.

Incubar es cuando tu mente:

– conecta ideas en segundo plano
– ordena el caos sin que se note
– “cocina” soluciones mientras tú haces otras cosas
– necesita silencio para integrar

Si tienes ansiedad, es muy probable que hayas convertido la incubación en culpa. Y eso es como regañar a un horno por estar calentando. Spoiler: así no sale el bizcocho.

Una nota sobre altas capacidades (sin convertirlo en etiqueta)

Si además tienes rasgos de alta capacidad (o simplemente un pensamiento muy rápido, profundo y divergente), esto se intensifica. Sueles ver más escenarios, más errores posibles, más matices… y la mente se acelera. No porque seas “demasiado”, sino porque percibes mucho.

La trampa típica es esta:

“Si mi mente puede pensar tan bien, debería poder trabajar siempre impecable.”

No. Una mente potente necesita seguridad para funcionar, no presión.

3) El enemigo no es la ansiedad: es el juez interno

La ansiedad suele venir acompañada de una voz interna con afición por el drama:

– “Vas tarde.”
– “No estás haciendo suficiente.”
– “Esto no vale.”
– “Si no lo haces perfecto, mejor no lo hagas.”

Cuando esa voz manda, tu cerebro entra en modo amenaza. Y en modo amenaza, el cerebro no crea. Se defiende.

Así que el objetivo no es “quitar la ansiedad a la fuerza”. El objetivo es crear condiciones internas donde la ansiedad no tenga que gritar.

4) Trabajar con ansiedad desde el día 1: un plan práctico (sin postureo)

Te dejo un sistema sencillo para hoy mismo. No perfecto. No heroico. Real.

Paso 1: bajar la tarea al tamaño de tu sistema nervioso

Cuando hay ansiedad, las tareas grandes se sienten como acantilados. La solución no es “ser más fuerte”. Es hacerlo más pequeño.

Regla práctica:

Si te da ansiedad, es demasiado grande o demasiado ambiguo.

Convierte “tengo que trabajar” en algo medible:

– “Abrir el documento.”
– “Escribir 5 líneas malas.”
– “Ordenar el índice.”
– “Responder solo a 1 correo.”
– “Hacer una lista de las 3 decisiones que faltan.”

Objetivo: movimiento mínimo viable. La ansiedad odia el movimiento pequeño porque no puede dramatizarlo tanto.

Paso 2: elegir una única prioridad (y dejar de negociar con tu mente)

Con ansiedad, la mente se multiplica: mil pestañas abiertas por dentro. Por eso necesitas una decisión externa:

“Hoy, lo único imprescindible es esto.”

Y una frase para frenar la negociación interna:

“No estoy eligiendo lo perfecto. Estoy eligiendo lo útil.”

Paso 3: trabajar por “bloques de seguridad”, no por horas

Si te dices “voy a estar 3 horas”, tu cuerpo puede interpretarlo como condena. Mejor:

Bloques de 12–20 minutos + pausa breve.

Truco práctico:

El primer bloque no es para avanzar: es para aterrizar.

En ese primer bloque solo haces “entrada suave”: ordenar, abrir, leer, subrayar, listar. Esto baja la fricción y reduce el bloqueo.

Paso 4: un ritual de inicio de 90 segundos

No es místico. Es neurobiología básica: el cerebro necesita una señal repetida de “estamos a salvo”.

Ritual sencillo:

1) Pon los pies en el suelo.
2) Exhala largo (como si vaciaras un globo).
3) Di en voz baja: “Ahora solo el siguiente paso.”

Esto no te convierte en un monje zen, pero sí en alguien que se trata con dignidad.

5) El método “incubación consciente”: trabajar sin trabajar (sin culpa)

Si tu mente funciona por conexiones, necesitas espacio para que las ideas se formen. La ansiedad aparece cuando intentas obligar a tu cerebro a parir una solución sin embarazo previo.

Incubación consciente significa:

– decidir qué pregunta estás incubando
– soltarla un rato a propósito
– volver con una estructura para capturar lo que salga

Ejercicio práctico (10 minutos)

1) Escribe la pregunta exacta: “¿Qué tengo que resolver hoy?”

2) Escribe 3 opciones imperfectas: aunque sean malas.

3) Sal 6–8 minutos: caminar, ducha, recoger algo, mirar por la ventana (sí, mirar por la ventana cuenta como estrategia, aunque tu mente lo llame “vagancia”).

4) Vuelve y anota lo que aparezca: una frase, una idea, un orden.

Tu mente, si es compleja, te lo agradece. Y tu ansiedad baja porque ya no estás exigiendo claridad instantánea.

6) Trucos para cuando te bloqueas en mitad de una tarea

Truco A: el “modo borrador sucio”

La ansiedad se alimenta de la exigencia de calidad desde el primer segundo. Así que le quitas el combustible:

“Durante 10 minutos, solo puedo hacer un borrador malo.”

Y lo cumples. Si sale mal, perfecto: era el objetivo.

Truco B: la pregunta anti-perfeccionismo

Cuando te atrapes corrigiendo sin parar:

“¿Esto lo estoy mejorando… o lo estoy intentando hacer intocable?”

Truco C: cambia de plano mental

Si escribir te bloquea, pasa a estructurar. Si estructurar te bloquea, pasa a recopilar. Si recopilar te bloquea, pasa a limpiar el entorno de trabajo.

No es huir. Es mantener el movimiento sin activar la amenaza.

Truco D: “una cosa útil para otra persona”

La ansiedad te encierra en ti. Un atajo es orientar la tarea a utilidad:

“¿Qué frase o cosa pequeña le serviría a alguien si la hago hoy?”

Esto baja el ego/perfección y sube el sentido.

7) Si tienes alta capacidad: cómo evitar el bucle de sobreanálisis

Con mente rápida y divergente, es fácil quedarse atrapado en:

– demasiadas opciones
– demasiadas mejoras posibles
– miedo a cerrar algo “demasiado pronto”

Dos reglas que ayudan mucho:

Regla 1: cerrar no es renunciar; es elegir un carril

Cerrar una versión no significa que sea la mejor versión posible. Significa que es la versión que existe. Y una versión que existe puede mejorarse. Una versión que no existe solo alimenta ansiedad.

Regla 2: el 80% es tu superpoder (porque lo terminas)

Si tu mente ve el 100% con claridad, genial. Pero tu vida se construye con entregables reales:

80% terminado y entregado > 100% perfecto en tu cabeza.

8) Cómo hablarte para poder trabajar (sin mentiras motivacionales)

La forma en que te hablas no es “bonito lenguaje”. Es dirección interna.

Prueba estas frases, que no son azúcar, son suelo:

“Ahora mismo estoy haciendo lo mejor que puedo con el sistema nervioso que tengo.”
“Hoy no necesito brillar. Necesito avanzar un poco.”
“No voy tarde: voy con mi ritmo real.”
“Mi trabajo no define mi valor.”
“Esto es suficiente por hoy.”

Si tu mente te responde con sarcasmo, normal. Lleva años entrenando el látigo. Tú estás entrenando otra cosa: una autoridad amable.

9) Señales de que estás mejorando (aunque aún haya ansiedad)

La mejora real no es “no sentir ansiedad nunca”. La mejora real es que la ansiedad ya no decide por ti.

Vas mejor cuando:

– vuelves antes al presente
– retomas tareas sin castigarte
– aceptas días lentos sin convertirlos en tragedia
– cierras versiones aunque no estén perfectas
– notas que descansas sin culpa (aunque sea un poco)

10) Un cierre para recordar cuando todo se te haga cuesta arriba

No estás fallando. Estás intentando trabajar con un cerebro que se siente amenazado. Y eso no se arregla con más presión, se arregla con más seguridad.

Tu mente, si es sensible, rápida o especialmente consciente (da igual la etiqueta), necesita esto:

ritmo + estructura + amabilidad.

Y si hoy solo puedes hacer una cosa, que sea esta:

Da un paso pequeño. Lo suficiente para que tu mente entienda que puedes moverte sin romperte.

Porque trabajar con ansiedad no va de forzarte a ser otra persona. Va de aprender a trabajar siendo tú, con tu humanidad completa.

Los beneficios de las relaciones humanas: por qué hablar, compartir y conectar nos sana

El ser humano no está diseñado para vivir aislado. Aunque aprendamos a sobrevivir solos, solo nos transformamos cuando nos relacionamos. Hablar, escuchar, compartir silencios, reír o llorar juntos no es un lujo emocional: es una necesidad biológica, psicológica y (para muchas personas) también energética.

Las relaciones humanas son uno de los pilares invisibles de la salud. No se ven en una analítica, pero sostienen el sistema nervioso, regulan las emociones y dan sentido a la experiencia de vivir.

Y no, no hablamos solo de “tener gente alrededor”, sino de conectar de verdad.

Hablar con amigas y familia: un regulador emocional natural

Hablar con personas de confianza tiene efectos directos en el cerebro y el cuerpo. No es solo “desahogarse”: es regularse. Cuando nos sentimos acompañados de verdad, el sistema nervioso recibe el mensaje de que ya no está solo frente al peligro.

  • Reduce el cortisol, la hormona del estrés.
  • Favorece la calma y la sensación de seguridad.
  • Disminuye la activación emocional asociada a la alerta constante.
  • Aumenta la sensación de pertenencia, estabilidad y apoyo.

Por eso, muchas veces, después de una conversación sincera, el problema no desaparece… pero ya no pesa igual. Hablar no siempre soluciona, pero sostiene. Y sostener ya es sanar.

El poder de ser escuchados (y de escuchar)

Ser escuchados valida nuestra experiencia interna. Es como si alguien dijera, sin necesidad de grandes discursos: “Lo que sientes tiene sentido”. Y esa validación reduce la guerra interna.

Esto es especialmente importante en momentos de ansiedad, duelo, confusión vital, cambios importantes o estados depresivos. Cuando una emoción puede expresarse en un espacio seguro, deja de enquistarse. Cuando se queda atrapada, suele buscar salida en forma de irritabilidad, apatía, rumiación o sensación de vacío.

Escuchar también tiene beneficios profundos. No solo ayuda a quien habla: entrena nuestra empatía, nos saca del bucle mental propio y crea coherencia emocional compartida.

  • Mejora la empatía y la comprensión emocional.
  • Reduce el egocentrismo emocional (sin invalidarnos).
  • Fortalece vínculos y confianza.
  • Genera una sensación real de “estamos en el mismo equipo”.

Las relaciones sanas no son un monólogo: son un intercambio consciente.

Grupos de apoyo: “no estoy solo, no soy raro, no soy el único”

En casos de ansiedad social, depresión, procesos de trauma o crecimiento personal, los grupos de apoyo tienen un valor enorme. Aportan algo que muchas veces no se consigue igual en solitario: la experiencia compartida.

¿Por qué funcionan?

  1. Rompen el aislamiento, uno de los mayores agravantes del malestar emocional.
  2. Normalizan la experiencia: “a otros también les pasa”.
  3. Reducen la vergüenza y el autojuicio.
  4. Crean pertenencia, y la pertenencia calma.
  5. Ofrecen modelos reales de avance, sin postureo.

Cuando una persona escucha su propia historia en boca de otra, ocurre algo profundo: la mente deja de atacarse. Lo que parecía una “rareza” personal se convierte en una experiencia humana. Y ahí empieza el alivio.

Relaciones humanas y salud mental: ansiedad social, depresión y regulación emocional

En la ansiedad social, el miedo no suele ser “a la gente”, sino a la evaluación, al rechazo, a no ser suficiente. En la depresión, el aislamiento puede presentarse como una consecuencia… pero también como un combustible que la mantiene.

Las relaciones, cuando son seguras, actúan como un regulador emocional natural. Nos devuelven perspectiva, nos conectan con el presente y nos recuerdan que no somos un pensamiento andando. Somos mucho más.

Además, compartir lo que sentimos reduce la rumiación. La mente, cuando no comparte, repite. Cuando comparte, integra.

Conexión emocional y energía: lo que no se ve, pero se siente

Más allá de la psicología, hay una experiencia universal: las personas transmiten energía. Hay conversaciones tras las que te sientes ligero y claro, y otras después de las cuales necesitas una siesta de tres días y una mantita emocional.

Cuando dos personas conectan desde la presencia, sucede una especie de “ajuste” interno. La calma se contagia. La autenticidad abre espacio. La emoción se ordena. Llamarlo energía o llamarlo sintonía es lo de menos: el cuerpo lo nota.

Compartir energía positiva no es fingir alegría. Es ofrecer presencia, coherencia, seguridad. Es decir con tu forma de estar: “puedes bajar la guardia un momento”.

Intercambios energéticos conscientes: elegir con quién y cómo conectamos

No todas las relaciones nos nutren igual. Y aprender a elegir vínculos conscientes es una forma de autocuidado. No se trata de hacer una criba dramática, sino de reconocer qué nos regula y qué nos desregula.

Conectar desde la escucha, la honestidad emocional, el respeto de límites y la coherencia interna genera relaciones que no drenan, sino que expanden.

Cuando una relación es sana:

  • No exige máscaras constantes.
  • No se basa en el miedo a perder.
  • No necesita drama para existir.
  • Permite ser, sin pedir permiso.

Es un intercambio donde ambos crecen.

Sincronías: pensar en alguien… y que te llame

¿A quién no le ha pasado? Piensas intensamente en alguien y, de repente, suena el teléfono. Estas sincronías no siempre necesitan una explicación racional inmediata para ser significativas.

Desde una mirada emocional y energética, tiene sentido: las personas con vínculos profundos mantienen conexiones activas incluso en la distancia. A veces no es “misterio”, es sensibilidad. Es que ese vínculo existe, y se nota.

No es control. No es superstición. Es conexión.

Las relaciones humanas como medicina preventiva

Cuidar nuestras relaciones no es solo algo bonito: es salud a largo plazo. No necesitamos una agenda llena. Necesitamos vínculos reales, de esos que no te piden que finjas, sino que te permiten volver a ti.

No necesitamos muchas personas. Necesitamos relaciones auténticas.

Hablar, conectar, compartir: pequeños gestos que lo cambian todo

Una llamada. Un mensaje sincero. Un café sin prisas. Un “¿cómo estás de verdad?”. Gestos simples que regulan, sostienen y sanan.

En un mundo acelerado, conectar es un acto valiente. Y en una sociedad hiperconectada digitalmente, relacionarse de verdad es un acto casi revolucionario.

Porque al final, no recordamos los días… recordamos a las personas con las que los compartimos.

Después de la tormenta…

Hay ocasiones en las que estás viendo que va a llover, porque el cielo está gris, porque has visto el pronóstico, porque lo notas en las entrañas… Pero aun así, decides no llevar y olvidar el paraguas. ¿Verdad?

Esto me ha pasado por unas semanas desde una intervención de urgencias de apendicitis. Y no por saber que iba a llover. Sino por saber que con esto no me tenía que hundir,que  igual pues, podría salir para adelante con mi vida. Eso dicen, está claro, es algo «sencillo», «rutinario»… Es un: «Bah eso no es nah». ¿Pero y mi paraguas? ¿Por qué no cogí mi paraguas y me distancié?

Yo aún así me he mojado, de miedo y de vulnerabilidad, y de decepción. Sentí miedo en la camilla (a no volver a despertar, a no ver crecer a mi chiquito). Sentí angustia todo el día esperando en un sillón del hospital sin saber si me operarían o no. Me mojé y asusté también por no poder seguir bien con mi vida después. Por los riesgos  y dolores del postoperatorio, por no poder o deber hablar, ni reír ni toser, para no tener secuelas como hernias.

Paraguas en mano y corazón, o más bien sin él, unas semanas después, aún me encuentro un poco mojada y tocada en mis sentimientos. Aún no me veo del todo yo, no lo fuerte y alegre que suelo ser y estar, aún echo de menos el cuidado de unos padres, los míos❤️ que, gracias doy, pudieron venir a atenderme y ayudarme. Y aún estoy agradeciendo, haber tenido más vidas extra en el juego que es vivir.

Cada día la tormenta pasa más, pero aún tengo una pregunta a mi ser, ¿por qué he tenido que experimentar esto? Me sentí decepcionada conmigo, de creer que por más esfuerzos que hago, mis emociones aún me bloquean y enferman a veces, como a todo hijo de vecino. Supongo que necesitaba atesorar más momentos vividos, bonitos unos, y doloridos otros, para ser mi mejor yo posible y confiar más en el fluir de la vida. Para ser solo una parte más de ella. Y crear eso sí, una obra tan auténtica y tan mía como pueda. Gracias gracias gracias ✨

La neblina

Hay días que la cabeza parece estar rodeada por una nube gris que no permite ver las cosas con claridad. Que todo es un mundo lleno de agobios, que el peso que cae sobre los hombros es demasiado pronunciado para poder tomar la vida con alegría.

El trabajo, la lista de tareas pendientes, el desorden vital, en el hogar, en la familia, las llamadas pendientes, los deseos… todo se amontona y se convierte en un torbellino arrollador, que no permite pensar con coherencia, ni sentir las cosas en su magnitud correcta.

Es necesario pararse a pensar, a sentir, a escribir, a estructurar las ideas, las cosas por hacer anotarlas, los deseos por cumplir sopesarlos con los cumplidos, para que la ambición inacabable del ego no nos queme. Pararse a analizar y darle argumentos a esa neblina para ver que los quehaceres ni son insalvables, ni son tan numerosos. El cerebro parece tiene una tendencia o capa de auto exageración, de dramatización, de auto protección excesiva, que ante cualquier reto, nos plantea una amenaza enorme. Nos busca y crea problemas, que muchas veces son inexistentes.

Sí, vale, hay cosas por hacer. Pero si ordeno las ideas y las hago, una tras otra, me doy cuenta de que no eran tan difíciles ni pesadas, que esas 4 llamadas por gestiones pendientes eran muy sencillas, solo se trataba de hacerlas en lugar de postergarlas y sumarlas al peso y barullo de mi neblina.

Además: ¿quién me dice que no voy a poder hacer las tareas bien? ¿por qué yo no? ¿qué tengo de malo? Si rascamos una capa mental más al fondo, muchas veces encontramos, un sesgo mental de «no sé, no puedo hacer las cosas, no soy suficientemente buena…». Una falta de amor y auto aceptación, una voz interior que en lugar de sumar, nos resta, nos dice que no vamos a saber hacerlo, no nosotros. ¿Y quién sí? ¿los demás, nuestros padres? Me gusta escribir para plantear la preguntas necesarias a esta negatividad. Y darles la respuesta: si los demás has podido aprender, seguramente yo también podré hacerlo.

También hay otra capa mental más sumada a la neblina: los problemas, los deseos, las preocupaciones constantes vitales. Sumado a todo el popurrí, solemos o suelo llevar un ruido mental añadido. Las distorsiones de la felicidad, esas pequeñas o grandes cosas que me ocupan la mente de forma poco constructiva. Los juicios sobre mi propia vida, al igual que los de mi auto concepto sobre mi propio ser, no suelen ser muy acertados. En lugar de observar y agradecer por lo bueno, nos pasamos media vida o más pensando en lo que no nos gusta, en lo que nos gustaría que fuera diferente o más perfecto.

¡¡¡¡¿?Pero bueno??!!!!… ¿Esa es la máquina mental que me ha tocado? ¿la que nos ha tocado a mucha gente por lo que veo? pues habrá que trabajarla, que tunearla, que hacerse consciente de que todo el pensamiento que pase por mi mente, sobre mí misma, o sobre los demás, o sobre mi vida, sencillamente NO ES CIERTO. Con seguridad, estará sesgado por una visión inadecuada de la vida, no acorde a mi ser auténtico y valores profundos. Si la antena de la radio no funciona bien, la música no llega a sonar. O si la frecuencia es muy corta o baja, quizá no escuche las emisoras que necesito.

Ahora, con esta reflexión matinal, gracias a la inspiración del libro el Camino del artista de Julia Cameron, me voy a poner a hacer las cosas, con otro prisma, con otra visión, otra percepción más feliz sobre mí y sobre mi vida. Yo puedo, yo valgo, yo lo merezco. Ojalá el ego solo nos diga este tipo de pensamientos positivos en adelante a todos los seres. Todos podemos, valemos y lo merecemos. Amemos más nuestra vida, a nosotros mismos y a todos los demás (que no son más que luchadores como nosotras y nosotros, solo que con sus propios sesgos vitales, tan parecidos y tan distintos a los nuestros a la vez).

Amor Consciente: Claves Para Relaciones Saludables

La Maestría del Amor – Resumen Extenso y Práctico

Descubre cómo amar sin miedo y sanar tus relaciones según Don Miguel Ruiz

Introducción: El Amor No Es Dolor, Es Libertad

Nos han enseñado que el amor duele, que hay que luchar por él y que, si no nos esforzamos lo suficiente, podemos perderlo. Pero, ¿y si todo lo que nos dijeron sobre el amor estuviera basado en el miedo y la carencia?

En La Maestría del Amor, Don Miguel Ruiz nos enseña que el amor real no tiene que ver con la posesión ni con el sufrimiento, sino con la libertad, la plenitud y la paz interior. Amar desde la carencia nos ata al miedo, pero amar desde la abundancia nos libera.

Este artículo es un resumen detallado del libro con ideas prácticas para:
✅ Sanar heridas emocionales y soltar el miedo al abandono.
✅ Distinguir entre el amor basado en el miedo y el amor basado en la libertad.
✅ Romper patrones tóxicos en las relaciones.
✅ Comprender que el amor propio es la clave para amar sanamente.

Quédate hasta el final, porque también encontrarás una meditación guiada para integrar estos aprendizajes y empezar a vivir el amor de una manera más consciente y liberadora.

Respiración Consciente para Prepararnos

Antes de sumergirnos en estas enseñanzas, tómate un momento para conectar contigo mismo.

1️⃣ Inhala profundamente por la nariz, siente cómo el aire llena tu pecho.
2️⃣ Exhala lentamente por la boca, dejando ir la tensión y el ruido mental.
3️⃣ Repite tres veces: “Estoy listo/a para recibir amor sin miedo.”

Siente cómo tu cuerpo se relaja y tu mente se abre.

Ahora sí, empecemos.

¿Qué es la Maestría del Amor?

El amor no es algo que debamos buscar fuera, sino algo que debemos aprender a vivir desde dentro. Según Don Miguel Ruiz, ser un maestro en el amor significa amar desde la plenitud, sin miedo al rechazo, sin expectativas y sin apego.

Pero… ¿qué nos impide amar de verdad?

La respuesta está en las heridas emocionales, esas experiencias del pasado que nos hicieron creer que el amor era difícil, peligroso o que no éramos suficientes para merecerlo.

El Miedo al Amor: La Causa del Sufrimiento

Desde pequeños, aprendemos que el amor está condicionado:
❌ Si te portas bien, te querrán.
❌ Si haces lo correcto, serás aceptado.
❌ Si eres perfecto, entonces te amarán.

Esto genera un profundo miedo al rechazo y a la soledad, lo que nos hace buscar la validación de los demás en lugar de aprender a amarnos a nosotros mismos.

Las Claves de la Maestría del Amor

Uno. Sanar las Heridas del Pasado

El amor no duele. Lo que duele es la ausencia de amor propio y el miedo al abandono.

Para amar sin miedo, primero debemos identificar y sanar las heridas emocionales que arrastramos del pasado.

📝 Ejercicio práctico:

Reflexiona sobre una relación que te haya causado dolor.

Pregunta: ¿Qué creencias sobre el amor surgieron a partir de esa experiencia?

Escríbelo y obsérvalo desde afuera.

💡 Clave: No puedes cambiar el pasado, pero sí transformar la interpretación que haces de él.

Dos. La Diferencia Entre Amor Basado en el Miedo y Amor Basado en la Libertad

El amor basado en el miedo dice:
❌ “Si te vas, sufriré.”
❌ “Tienes que hacerme feliz.”
❌ “Debo cambiar para que me quieras.”

El amor basado en la libertad dice:
✅ “Te amo porque quiero, no porque necesito.”
✅ “Mi felicidad no depende de ti.”
✅ “Me amo y te amo tal como somos.”

💡 Reflexión: ¿Desde qué tipo de amor estás relacionándote?

Tres. No Confundas Amor con Dependencia

Uno de los errores más comunes es creer que el amor es necesitar al otro para sentirnos completos.

🚨 Señales de dependencia emocional:

Sientes ansiedad si la otra persona no te da atención.

Sacrificas tus necesidades por miedo a que se aleje.

Crees que sin esa persona no puedes ser feliz.

📝 Ejercicio para fortalecer el amor propio:

Cada día, dedica un momento a hacer algo solo/a que te haga feliz.

Recuerda: No puedes dar lo que no tienes. Cuanto más te ames, más amor podrás compartir.

Cuatro. Relaciones Conscientes: Amar sin Posesión ni Control

Las relaciones no son para llenar vacíos, sino para compartir la plenitud.

🌱 Principios del amor consciente:

Libertad: Dejar que el otro sea quien es, sin querer cambiarlo.

Confianza: Saber que el amor no se fuerza, sino que se elige.

Responsabilidad: No hacer al otro responsable de nuestra felicidad.

📝 Ejercicio para relaciones más sanas:

Pregunta a tu pareja o amigo: “¿Qué necesitas de mí para sentirte amado/a?”

Escucha sin juzgar y comparte lo que tú necesitas.

Citas de Don Miguel Ruiz que Transformarán tu Visión del Amor

💬 “No necesitas ser amado por los demás. Necesitas amarte a ti mismo.”

💬 “El amor es incondicional, pero las relaciones no lo son.”

💬 “Si no te amas a ti mismo, no podrás amar a nadie más.”

💡 Reflexiona: ¿Cómo cambiarían tus relaciones si integraras estas ideas?

Meditación para Integrar el Amor Verdadero

Siéntate cómodamente, cierra los ojos y respira profundo.

🌟 Visualiza una luz dorada en tu pecho.
🌟 Siente cómo se expande con cada inhalación.
🌟 Repite mentalmente: “Soy digno/a de amor. Me amo y me acepto tal como soy.”

Permanece en este estado unos momentos, permitiéndote recibir el amor que siempre ha estado dentro de ti.

Conclusión: El Amor No Se Busca, Se Vive

La maestría del amor no se trata de encontrar la pareja perfecta ni de cambiar a los demás. Se trata de aprender a amarnos a nosotros mismos primero y desde ahí, compartir el amor sin miedo, sin dependencia y sin expectativas.

✨ Empieza hoy: Identifica una creencia sobre el amor que te limita y cámbiala por una que te haga sentir libre.

Si esta reflexión te ha resonado, déjame tu opinión en los comentarios y comparte este artículo con alguien que lo necesite.

📩 Suscríbete para recibir más contenido sobre crecimiento personal y relaciones conscientes.

Hijos de la misma madre…

Somos hijos de una misma madre universal a la que todos deseamos volver. Llámese energía creadora, Pachamama, unidad…

Siempre he sentido que todos somos merecedores de ser amados, y que todos buscamos lo mismo, lo que nos une. Y es justo eso, la necesidad o deseo de amor, calor y cercanía humana, de aceptación.

Por qué he llegado a estas reflexiones? Porque hay instantes en que te gustaría comprender a los demás seres, y para ello necesitas reducir un problema a la mínima expresión. 

Y para entender el comportamiento de muchas personas, o de todas más bien, solo hemos de mirar que busca tener el amor y atención de su mamá. Como cuando éramos bebés.

Las 24 horas de día y noche queríamos tener seguridad, amor, apego seguro, respuesta rápida y confiable a nuestras necesidades y dificultades, éxito en nuestras peticiones y ruegos, juego y cariño, sentir que importamos… y no es esto lo que pasamos toda la vida buscando y consiguiendo a través de nuestras relaciones humanas?

A veces, cuando me he encontrado con emociones conflictivas hacia otra alma, he buscado su humanidad, su necesidad de amor y cariño, y cómo la refleja o proyecta en una situación difícil. A veces con acierto, otras con sesgo, a veces con tácticas militares rígidas, a veces con dulzura y simpatía y con habilidades sociales ya desarrolladas.

En definitiva, competimos por algo cuando en realidad estamos en el mismo barco, en el mismo camino y aprendizaje. Podríamos también apoyarnos y aprender juntos, unos de otros con humildad.

Gracias Charo por mostrarme la película que casa perfecta con esta reflexión: LAS 9 REVELACIONES.

 

Ansiedad laboral: ideas y aprendizajes, hay salida!

En demasiadas ocasiones me he sentido desbordada por una sensación de no poder con una tarea que estaba haciendo,  o con todos los quehaceres pendientes de trabajo, estudios, con ciertas obligaciones de la vida… Es como que se amontona todo en la cabeza  y no logras salir de ahí, ni avanzar, no en ese momento, porque la cabeza te traiciona un poco y empiezas a sentir miedo, miedo a no poder con todo o a no saber hacerlo bien…

Me llevó tiempo entender que  tener este tipo de pensamientos y sentimientos negativos   es un estado de conciencia un tanto irreal, que se suele denominar estrés o ansiedad. No me voy a meter en tecnicismos ni lingüística ni semántica ni nada. Solo me interesa llegar a esa emoción.

A qué me refiero con que es irreal? A que evaluamos nuestras fuerzas y opciones de resolución del problema/s muy por debajo de la realidad. La mente entra «en pánico», y como tengamos encima programas de pensamiento limitante negativo, irracional, por el que nos creemos o decimos cosas feas desde chiquitos (soy tonto/a, siempre me pasa lo mismo, no tengo capacidad para …), es decir, como nos hagamos auto boikot mental, la  «fiesta» ya la tenemos garantizada. Venga, a qué esperas para coger el cinto y azotarte?? 😛   si no te inflingirías un daño físico, tampoco te permitas hacerte un daño emocional o moral, por fa, no más.

A veces es inevitable, lo sé, pero hay mil recursos para salir de esto. Incluso hay pastillas para ello. No sufras sin necesidad y busca una salida, mereces ser plenamente feliz :))

Tras toda esta intro aquí os dejo mis aprendizajes, trucos y reflexiones que me han ayudado cuando me he sentido así. No alargues esos momentos y sal cuanto antes!! Al final se cambian los hábitos, con persistencia, y te deja de pasar. Te lo digo yo. Ahora cuando pienso en trabajar, me vienen a la mente solo cosas positivas: que cada vez soy más productiva, que me organizo bien, que encuentro soluciones a los problemas con rapidez y sencillez … Digamos que mi paisaje mental ha cambiado de la noche al día. Se ha llenado de optimismo, y si yo he podido cambiar, todo el mundo puede, ánimo y a por ello!!!!!!!!

REFLEXIONES E IDEAS

  • Al final todo acaba hecho, y bien hecho, para qué pre- ocuparse o distraerse en pensar y agobiarse mientras lo hacemos. Recuerda siempre que tu ruido mental solo te frena y atrasa. Desde ahora, acalla e ignora, pero perdona, a tu boikoteador interno. Trata de dejar tu mente en blanco mientras trabajas o haces una tarea compleja. No te permitas seguir calificandote todo el rato, sobre todo si solo te dices  q no puedes o q lo haces mal. Es un patrón mental adquirido desde la niñez, de forma inconsciente. Primero has de aceptarlo y reconocer su existencia. Luego darle un poco de cariño, si me apuras, hasta le puedes dar las gracias pq aunque sus formas sean malas, siempre ha tratado de que hagáis las cosas bien (intención positiva, maneras nefastas…). En su lugar, cuando te vengan creencias negativas, mándate ánimos, di que sí puedes, que vas avanzando, mentalizarse de que se puede es fundamental. Habrá quien tenga estás habilidades innatas, ehorabuena si te sabes auto jalear y auto motivar desde siempre. Si no, que sepas que se logra la reprogramación del pensamiento con insistencia… Y que es una gozada cuando ves que eres tu mejor aliado en lugar de tu boikoteador… A por ello!!!!
  • Otra solución  de cajón, si nos saturamos o bloqueamos, descansemos o cambiemos de tarea. Si has llegado al punto de que casi te duele la cabeza o espalda de tanto estar con algo complejo o que te frustra… permítete un descanso de ello. Permítete rendirte por un rato y confiar en que más tarde saldrá la respuesta. Si puedes, para, camina, bebe agua, estírate, respira hondo… Calma a tu cuerpo y se calmará tu mente. Si es imposible  parar, porque estás en tu puesto de trabajo, al menos, cambia de tarea y evita hacer las cosas «por narices» y a las bravas. Solo te atascas más y te pasa factura. Te lo dice una tauro convencida de «esto me sale como que me llamo Lucía». Los resultados exitosos se multiplican si aprendes a parar y retomar mas tarde.
  • Siempre que nos acordemos, respiremos profundo. Esto todo el día, y no solo para la ansiedad, sino para mejorar tu vida y tu salud.
  • Amemos lo que hacemos, no solo es una forma de generar ingresos, también es una forma de poner nuestra mente a trabajar, con lo que a ella le gusta… piensa que el cerebro es una máquina que literalmente necesita enfocarse de vez en cuando en resolución de problemas y tareas complejas. Quizá sea un consuelo tonto, pero mira q si no empleas a fondo tus habilidades mentales para el trabajo… tu mente puede que se descontrole cuando menos quieras y busque problemas y soluciones en otras partes de tu vida donde no los hay… Pon a trabajar tu mente en el trabajo, y en lo demás, déjate fluir y vivir más en el presente. Es mucho más placentero.
  • Evitar la frustración excesiva. Si algo no sale en un momento dado, podemos parar y retomar más tarde. Esto es parecido a uno de los puntos previos, pero el enfoque muy distinto. Si algo no te sale por un camino, cambiemos la forma de abordar el problema, busquemos soluciones alternativas, cercanas al óptimo. Asumamos que a veces todo todo no se puede hacer / saber, y ello nos hace humanos y profesionales también, por la capacidad de reconocer las cosas con humildad, y de pedir ayuda. Por último, no sé si se llama pensamiento «lateral», pero quiero decir, prueba (a mirar o a empezar) por otro lado, como truco.  A mí me suele funcionar en trabajos técnicos complejos el cambiar totalmente de enfoque y punto de vista. Y esto se suele dar mejor si puedes dejar pasar horas o días entre un intento y otro. Cuando te vuelvas a sentar de nuevo frente a la cuestión de marras, seguramente verás cosas y posibilidades que antes no.
  • ¿Temes hacer alguna tarea por pensar que es difícil o que te va a costar mucho? pues bien, te animo a que recuerdes la sensación de satisfacción al entregrarla. Esa alegría al terminar y comprobar que no fue tan compleja!!!! diría que cada tarea es más o menos la mitad de sencilla de lo que nos imaginamos en nuestra cabeza, así que lánzate. Recuerda que el 90% de la dificultad la pone tu propia mente jaja (esta cifra me la he inventado sí, pero te juro que en mi caso era tal q así…). Postergamos pq tenemos miedo a no saber o poder hacer algo, así que aborda las cosas complejas y que te asustan cuanto antes mejor, y de forma confiada. Así vencerás tus resistencias. Y cada vez te costará menos pasar a la acción.  Cuando nos agobiemos con tener que empezar algo nuevo, con tener que  hacer un trabajo estupendo y terminarlo, visualicemos el momento en que los entregamos y a poder ser, que nos felicitan por lo completo que está hecho. Recuerda y siente la satisfacción, el agradecimiento y la alegría de haber terminado, si te tienes que enfocar en una emoción, mejor en esa :)) otra sensación que puede ayudar es recordar ese punto en que estás tan inmerso en algo que casi te has «enganchado» y «necesitas» terminarlo… Jajja si lo miramos bien, hay partes de ejecutar y completar las tareas, que nos entretienen, así que pensemos más en ellas.

Ojalá te ayude!!!!!!!!!!!

Mis frases de poder o mantras :))

A veces, nos bloqueamos ante pequeñeces, y hace unos meses me vino una frase que me inspira la solución para todo eso que nos da miedo afrontar:

Todas las cosas son el doble de fáciles de lo que pensamos.

¡¡¡¡¡Adios, resistencias!!!!! me ha costado unos meses volver a sentarme a escribir, por poner un ejemplo cercano 🙂

En nuestra cabeza y antes de realizarlo, todo se antoja mucho más difícil y duro de lo que en realidad es, cuando nos lanzamos a ello y lo tenemos hecho, ¿no os pasa que sentís ese «no ha sido para tanto»? a mí sí. Por ello:

Desde hoy y en adelante decreto que lanzarme a hacer las actividades que me sanan y enriquecen sea tan fácil y tan suave como el volar y el posarse de una mariposa, o el pararase como una estatua de un gato ❤

 


La primera frase en rosa ha estado escrita en mi pizarra de trabajo por meses, pero hoy mismo la voy a cambiar por esta otra:

Esto también es un sueño y puedes despertar.

Una frase poderosa para recordarle a la conciencia o ser interior que está siendo atrapada por un pensamiento irreal o irracional. Básicamente para esos momentos en que nos atrapan miedos e inseguridades.

¿Y a qué  viene este mantra? Viene a que durante años he tenido un sueño o pesadilla recurrente, donde me encuentro con un kilo o más de chicle pegado a los dientes, y me lo trato de despegar pero me duelen los dientes y tengo miedo de tirar demasiado de ellos, de arrancarlos…

Pues bien, llevaba tiempo sin soñarlo y me volvió hace un par de noches, con el consiguiente malestar al despertar, que hasta me dolían los dientes (cosa que no me suele pasar).

¿Y sabéis qué? pues que lo conté en voz alta a unas buenas amigas, y verbalicé el hecho de que desearía poder convertir ese sueño en sueño lúcido, donde retomo el control del sueño o me despierto si no lo sé dirigir o reconvertir en algo agradable.

¿El resultado?? hoy he vuelto a soñar lo mismo, y me he dicho a mí misma:

Lucía, esto también en un sueño y puedes despertar!!!!

Y así lo he hecho 😀

Aleluyaaa!!!! un sueño o miedo más a reconducir, como cuando sueño que me caigo o tengo que saltar y de pronto recuerdo que es un sueño y vuelo, o salto sabiendo que no me va a doler por estar dormida ja ja. Estoy muy feliz porque igual es una pesadilla que me acompaña desde hará 7 años?? o más?? no todo el tiempo, pero sí discontinuadamente. Una buena señal 🙂 seguimos avanzando!


Y para terminar este post breve, quiero recuperar y transformar una frase que me inspiró mucho en mi adolescencia:

la vida no es más que un cúmulo de casualidades.

Algo ya intuía sobre la vida, o al menos sobre la mía, pero no  entendía bien que todo surge en nuestra mente antes que en el mundo físico. Por ello quiero recuperarla, pero adaptarla a mi realidad y aprendizaje actual:

la vida no es más que un cúmulo de causalidades 🙂

Me resuena mucho más que todo efecto tiene una causa, y nada es casual, bien lo hemos pensado, imaginado, atraído inconscientemente, pero todo pasa para enseñarnos algo 🙂

Día 21: Bienvenido al nuevo presente. Al primer día del resto de tu vida.

Da un salto de fe y fíjate en que realmente puedes prescindir del 90% o más de tus pensamientos, tu ruido mental. Vive con mente neutra, sin el juicio constante de cada cosa que te ocurre y sin la autocompasión, suelta lastre dándote cuenta de que lo cargas solo por costumbre, pero no te hace falta.

Eres una persona única y valiosa, sin ti el mundo no sería lo mismo, tendría un vacío que solo puedes completar tú. Visualiza que solo has venido aquí a ser feliz y a conseguir volver a jugar sin miedo, como en la niñez, y también sin pataletas, como en la edad adulta o edad más sabia.
Por qué digo esto?
Atención! Sabes algo!? Todas esas edades y consciencias de niño, adulto, adolescente… las llevas dentro tuyo en tu tu inconsciente, queriendo sanar cosas que quedaron sin cerrar. Así que recuerda volver a tu centro adulto siempre que puedas y calmar y escuchar a esa parte de ti que está dolida o asustada en ocasiones. Cuida y sana a tu niño inocente, atiende y relaja a tu adolescente insolente, calma a tu madre autoexigente… y persónate al 100% en tu ser interior, en tu adultez que se escucha y calma cuando necesita, que sabe rendirse a lo que fluya sin perder las ganas de crecer y mejorar :))

En definitiva: Renace como Kase O!! Ámate!!
Tu único deber de hoy es recordar que estás aquí para hacerte feliz. Haz lo que más rato te mantenga ahí y que a la vez te permita sanar tus creencias.

LECTURAS RECOMENDADAS
https://www.anyel.org/noticias/quien-actua-dentro-de-ti-yin-y-yang-3-parte
https://www.anyel.org/noticias/quién-actúa-dentro-de-ti-2ª-parte
https://www.anyel.org/noticias/quién-actúa-dentro-de-ti

Día 20: Penúltimo día del reto

Buenos días amores!
Felicidades!! Has hecho el trabajo muy bien! hayas llegado hasta donde hayas llegado cada día, ya cuentas con un conjunto de estrategias para aprender a gestionar mejor los estados de ánimo, de nerviosismo, de ansiedad… Ahora cuentas con todo el tiempo en adelante para ir aplicando. Os agradezco profundamente que hayais hecho este esfuerzo, vuestra presencia es importante. Entre todos vamos a poder ir cambiando unos hábitos poco saludables que están muy extendidos. Si nosotros cambiamos, nuestro entorno en respuesta también lo hará.
Felicita y ama tu propia perfección o imperfección y acepta con cariño, intención y decisión que tu proceso de auto sanación ya está en curso y es imparable.

Hoy os propongo ver vídeos para activar el amor incondicional y para aprender a amarse a un@ mism@

También podéis ver vídeos para sanar las relaciones con los demás

La clave siempre es que todos buscamos lo mismo: amor y aceptación. Y cómo darlo si no lo tenemos ni para nosotr@s mism@s a veces…

Y lo último pero no menos importante >> Para mí, este vídeo de Claudio Naranjo fue muy inspirador:

(si queréis podéis empezar aquí)