Este año no ha sido solo bueno o malo.
Ha sido formador.
Ha tenido momentos que celebramos…
y otros que nos enseñaron a ser más fuertes de lo que creíamos.
Todo eso —lo fácil y lo difícil—
nos ha traído hasta aquí.
A ser quienes somos ahora.
Con más o menos energía.
Con más o menos claridad.
Pero aquí.
Estamos cruzando una frontera en el tiempo de nuestras vidas.
Y no es mágica.
Lo que sí es real… es la elección.
Cada día decidimos
si miramos con ilusión y trabajo interior
o si añadimos más desencanto al cansancio que ya llevamos.
Estos días nos exigimos más.
Nos cuestionamos más.
Pero quizá no se trata de juzgar el año…
sino de reconocernos.
Respira.
Mírate con honestidad y con cariño.
No necesitas ser otra persona para empezar.
Solo elegir, hoy,
desde dónde quieres vivir lo que viene.
