Comunicación respetuosa con los hijos/as – Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen» de Adele Faber y Elaine Mazlish

Resumen Extenso de «Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen» de Adele Faber y Elaine Mazlish

Introducción:
Este libro es una guía práctica para mejorar la comunicación entre padres e hijos. Faber y Mazlish ofrecen herramientas efectivas, basadas en experiencias reales, para abordar los desafíos de la crianza de una manera respetuosa y empática. El objetivo es fomentar relaciones más saludables y positivas, ayudando a los niños a sentirse escuchados y valorados, mientras se establecen límites claros.


Capítulo 1: Cómo manejar los sentimientos de los niños

Los autores explican que los sentimientos de los niños no deben ser ignorados ni minimizados, ya que esto puede llevar a frustración y desconexión. En lugar de decir frases como “no pasa nada”, es importante validar sus emociones.
Estrategias propuestas:

  • Escuchar con atención, sin interrumpir.
  • Reflejar los sentimientos del niño con frases como “Entiendo que estás triste porque…”.
  • Nombrar los sentimientos para ayudar a los niños a identificarlos: “Parece que estás frustrado”.
  • Evitar consejos inmediatos o juicios.

Capítulo 2: Fomentar la cooperación

El libro destaca que los niños suelen ignorar órdenes o peticiones que perciben como críticas o mandatos autoritarios. Para lograr cooperación, los autores sugieren:
Técnicas clave:

  • Describir el problema: En lugar de culpar, explica la situación: “El jugo se está derramando en la mesa”.
  • Dar información: En lugar de exigir, comparte datos: “Los juguetes en el suelo pueden hacer que alguien tropiece”.
  • Ofrecer opciones: Proporciona alternativas para que el niño participe en la solución.
  • Evitar etiquetas: No etiquetes al niño como “desobediente” o “malo”.

Capítulo 3: Cómo resolver conflictos sin castigos

Los autores proponen una alternativa al castigo tradicional, que a menudo genera resentimiento o rebeldía. En su lugar, sugieren:
Pasos recomendados:

  1. Reconocer los sentimientos del niño.
  2. Explicar claramente el problema o la regla.
  3. Dar alternativas para reparar el daño: “¿Cómo crees que podemos solucionar esto?”.
  4. Ayudar al niño a identificar una solución adecuada.

Capítulo 4: Fomentar la autoestima

La autoestima es la base para el desarrollo emocional y social de los niños. Los padres juegan un rol clave al brindar un ambiente que refuerce su sentido de valor y confianza.
Consejos prácticos:

  • Elogiar los esfuerzos y no solo los resultados.
  • Describir lo que ves en lugar de emitir juicios: “Has trabajado mucho en este dibujo”.
  • Permitir que el niño experimente pequeños fracasos y aprenda de ellos.

Capítulo 5: La importancia de la autonomía

Darles a los niños la oportunidad de tomar decisiones les ayuda a desarrollar habilidades de resolución de problemas y confianza.
Estrategias incluidas:

  • Ofrecer elecciones en lugar de imponer: “¿Quieres ponerte la chaqueta azul o la roja?”.
  • Permitir que enfrenten las consecuencias naturales de sus elecciones.
  • Establecer límites claros, pero con flexibilidad: “Puedes jugar un poco más, pero luego es hora de cenar”.

Capítulo 6: Resolviendo problemas juntos

Los autores promueven la idea de trabajar como equipo para resolver problemas familiares, enseñando a los niños habilidades importantes para la vida.
Pasos del proceso colaborativo:

  1. Escucha los sentimientos y necesidades de tu hijo.
  2. Identifica el problema de manera conjunta.
  3. Propongan soluciones juntos.
  4. Decide una solución y ponla en práctica.

Ejercicios prácticos

  1. Reconocer emociones en situaciones cotidianas:
    • Al escuchar una queja, responde con frases como: “Parece que te sientes molesto porque…”.
    • Practica identificar emociones con ejemplos concretos: “Si tu amigo te quita el juguete, ¿cómo te sentirías?”.
  2. Práctica de validación:
    • Imagina situaciones en las que tu hijo se siente frustrado o triste. Practica responder con empatía en lugar de minimizar: “Entiendo que estás triste porque no podemos ir al parque ahora”.
  3. Ofrecer opciones para fomentar autonomía:
    • Dile al niño: “¿Prefieres limpiar tus juguetes ahora o después de cenar?”. Observa su respuesta y discutan juntos.
  4. Resolución de conflictos simulados:
    • Escenifica un conflicto común, como no querer compartir un juguete. Practiquen juntos cómo resolverlo con alternativas.

Capítulo adicional: Ejemplos de conversaciones positivas

1. Cuando hay que irse de un sitio y no quiere

Niño: “¡No quiero irme! Todavía quiero jugar.”
Padre: “Entiendo que te estés divirtiendo mucho y no quieras que termine. ¿Qué te parece si decimos adiós y volvemos otro día?”

  • Validar: “Es difícil dejar algo que te gusta tanto.”
  • Ofrecer alternativas: “Podemos planear venir otra vez pronto, ¿te gustaría eso?”

2. Cuando toca ducharse y no quiere

Niño: “¡No quiero ducharme!”
Padre: “Parece que no te apetece nada ahora mismo. ¿Te gustaría elegir si usamos el jabón de fresa o el de coco?”

  • Involucrarlo: “¿Quieres llenar la bañera tú o prefieres que lo haga yo?”
  • Dale una razón: “Después de la ducha te sentirás fresco y limpio, y podemos leer juntos tu libro favorito.”

3. Cuando no quiere probar algo de comer

Niño: “No me gusta eso, huele raro.”
Padre: “Entiendo que el olor puede parecer extraño. ¿Qué te parece si solo lo pruebas una vez? Si no te gusta, no tienes que comer más.”

  • Sin presión: “A veces los sabores nuevos necesitan varias oportunidades.”
  • Juega con la curiosidad: “¿Sabías que este plato es el favorito de [personaje que le guste]?”

4. Cuando no quiere irse a dormir

Niño: “¡No tengo sueño!”
Padre: “Entiendo que no sientas ganas de dormir. Pero tu cuerpo necesita descansar para tener energía mañana. ¿Quieres elegir un cuento para leer antes de dormir?”

  • Establece un ritual: “Después de leer, puedes elegir un peluche para dormir contigo.”
  • Valida el sentimiento: “A veces es difícil parar cuando estamos entretenidos.”

5. Cuando quiere ver más dibujos animados

Niño: “¡Solo un episodio más, por favor!”
Padre: “Sé que te encantan los dibujos y quieres seguir viendo. Pero ya es hora de parar. ¿Qué te parece si lo dejamos en pausa para seguir mañana?”

  • Ofrecer un límite claro: “Puedes ver hasta que termine este episodio, luego apagamos juntos.”
  • Planificar juntos: “¿Qué te gustaría hacer después?”

6. Cuando no quiere ir a actividades extraescolares

Niño: “No quiero ir a baloncesto, no me gusta.”
Padre: “Parece que no te sientes con ganas hoy. ¿Te pasa algo en particular?”

  • Investiga: “¿Qué crees que podría hacer más divertido el baloncesto?”
  • Reformula el objetivo: “Recuerda que lo importante no es ser perfecto, sino divertirte y aprender algo nuevo.”

7. Cuando no quiere levantarse

Niño: “¡Cinco minutos más!”
Padre: “Sé que es difícil levantarse temprano, pero si lo hacemos ahora, tendrás más tiempo para desayunar y jugar antes de irnos.”

  • Crea motivación: “¿Quieres que te prepare tu desayuno favorito para empezar el día?”
  • Hazlo divertido: “¿Qué te parece si hacemos una carrera para ver quién se viste más rápido?”

Ejemplo adicional: Cuando el niño o niña dice insultos o palabras feas

Escenario: Tu hijo o hija comienza a decir palabras insultantes o inapropiadas, quizás imitándolas de alguien más o probando límites.


Diálogo positivo:

Niño: “¡Eres tonto!”
Padre: “Escuché lo que dijiste, y parece que estás molesto. ¿Quieres contarme por qué lo dijiste?”

  • Primero, valida los sentimientos detrás de las palabras:
    Padre: “A veces usamos palabras feas cuando estamos frustrados o enojados, pero esas palabras pueden hacer que los demás se sientan mal.”
  • Luego, explica por qué no es adecuado:
    Padre: “Cuando decimos cosas feas, las personas piensan que no somos respetuosos o amables. ¿Cómo crees que se siente alguien cuando escucha eso?”

Niño: “No sé, pero lo escuché en la tele.”
Padre: “A veces escuchamos palabras en la tele o de otras personas, pero eso no significa que estén bien. Tú eres muy listo, y sé que puedes encontrar palabras mejores para expresar cómo te sientes.”


Qué hacer después del diálogo:

  1. Ofrecer alternativas:
    • Enséñale frases que pueda usar en lugar de insultos:
      Padre: “En lugar de decir ‘eres tonto’, puedes decir ‘me siento enfadado porque no me estás escuchando’.”
  2. Reforzar con ejemplos positivos:
    • Padre: “Cuando alguien usa palabras respetuosas, como ‘por favor’ o ‘lo siento’, hace que los demás se sientan bien y quieran estar con él.”
  3. Crear un acuerdo o norma familiar:
    • Padre: “En nuestra casa, usamos palabras que nos hacen sentir bien a todos. Si necesitas ayuda para encontrar esas palabras, puedo ayudarte.”

Consejos adicionales:

  • Evita ridiculizar o reaccionar exageradamente: Responde con calma, sin castigar directamente, ya que esto puede reforzar el comportamiento.
  • Modela el lenguaje que deseas: Si tú evitas usar insultos o palabras feas, es más probable que tu hijo haga lo mismo.
  • Refuerza lo positivo: Elogia cuando use un lenguaje respetuoso:
    Padre: “Me gustó cómo pediste las cosas con respeto hoy. Eso demuestra lo bien que te comunicas.”

Este enfoque ayuda a enseñar empatía y habilidades de comunicación respetuosa. ¿Te gustaría más ejemplos relacionados?

Ejemplo adicional: Cómo poner límites cuando juegan de forma agresiva o peligrosa

Escenario: Los niños están jugando de manera brusca (empujándose o lanzando objetos), y la madre necesita intervenir para evitar accidentes.


Diálogo positivo:

Madre: “¡Chicos, deteneos un momento! Parece que os estáis divirtiendo mucho, pero lo que estáis haciendo puede ser peligroso.”

  • Describe el problema sin culpar:
    Madre: “Cuando os empujáis así, alguien puede caerse y hacerse daño. Quiero que juguéis y os divirtáis, pero necesitamos hacerlo de forma segura.”
  • Ofrece alternativas para seguir jugando:
    Madre: “¿Qué os parece si cambiamos este juego por algo más tranquilo, como construir algo con los bloques o jugar a un juego de mesa?”
  • Establece límites claros:
    Madre: “Si continuáis jugando de manera peligrosa, tendremos que parar el juego por completo. Podemos buscar algo diferente que os guste.”

Ejemplo adicional: Cómo manejar peleas entre niños

Escenario: Dos niños están peleando, gritan o se empujan por un juguete. La madre interviene para mediar el conflicto.


Diálogo positivo:

  1. Intervenir con calma: Madre: “¡Alto, chicos! Vamos a parar un momento. Veo que estáis enfadados. Vamos a hablar de esto.”
  2. Dar espacio para que cada uno exprese su punto de vista: Madre: “Primero tú (señalando a uno). Cuéntame qué pasó. Ahora tú (dirigiéndose al otro), dime tu versión.”
  3. Reflejar los sentimientos y el problema: Madre: “Entiendo que tú querías jugar con el coche, y que tú también lo querías al mismo tiempo. Eso puede ser frustrante.”
  4. Guiar hacia una solución juntos:Madre: “¿Qué os parece si os turnáis? Uno puede jugar con el coche mientras el otro elige otro juguete, y luego cambiáis.”
    • Si no llegan a un acuerdo:
      Madre: “Si no podéis resolverlo, puedo guardar el juguete por un rato y luego lo intentamos de nuevo.”
  5. Enseñar herramientas para resolver conflictos: Madre: “La próxima vez, podéis intentar decir: ‘¿Te importa si lo usamos por turnos?’ o buscar algo mientras esperáis.”

Consejos adicionales:

  • Usa un tono suave pero firme: Esto transmite autoridad sin generar miedo o resistencia.
  • Modela la resolución de conflictos: Haz visible cómo llegas a acuerdos justos y respetuosos.
  • Fomenta el buen comportamiento:
    Madre: “Hoy habéis hecho un gran trabajo turnándoos para jugar. Estoy muy orgullosa de vosotros.”

Estos enfoques no solo refuerzan los límites de manera respetuosa, sino que también ayudan a los niños a desarrollar habilidades como la paciencia, el autocontrol y la empatía.😊


Ejemplo adicional: Cuando el niño no quiere compartir

Escenario: Un niño está jugando con algo y se niega a compartir con su hermano o amigo.


Diálogo positivo:

Madre: “Veo que estás disfrutando mucho con ese juguete y no quieres que lo usen ahora. Eso está bien, pero también a los demás les gusta jugar. ¿Qué podemos hacer para que todos tengan una oportunidad?”

  • Valida sus sentimientos:
    Madre: “Entiendo que a veces no es fácil compartir algo que te gusta mucho.”
  • Ofrece opciones:
    Madre: “Puedes jugar un poco más y luego turnarte, o elegir otro juguete para compartir ahora mismo.”
  • Enséñale empatía:
    Madre: “Cuando compartes, los demás también están felices de compartir contigo después. ¿Te acuerdas de cómo te sentiste cuando [nombre del amigo/hermano] te prestó su juguete?”

Ejemplo adicional: Cuando el niño se frustra porque algo no le sale bien

Escenario: El niño está intentando hacer algo (por ejemplo, un dibujo, un rompecabezas) y se enoja porque no lo consigue.


Diálogo positivo:

Madre: “Parece que estás muy frustrado porque esto no está saliendo como quieres. Eso puede ser muy molesto, ¿verdad?”

  • Valida el esfuerzo:
    Madre: “Sé que estás trabajando duro en esto. A veces, aprender algo nuevo lleva tiempo.”
  • Ofrece apoyo sin hacerlo por él:
    Madre: “¿Qué te parece si lo intentamos juntos? Puedo ayudarte un poco, pero quiero que seas tú quien lo consiga.”
  • Refuerza la perseverancia:
    Madre: “Cuando te esfuerzas y sigues intentando, mejoras cada vez más. Estoy orgullosa de que no te rindas.”

Ejemplo adicional: Cuando el niño miente

Escenario: Descubres que el niño ha mentido, por ejemplo, diciendo que no ha roto algo o que ya ha terminado una tarea que no hizo.


Diálogo positivo:

Madre: “Quiero hablar contigo sobre lo que dijiste antes. Parece que no fue completamente cierto. ¿Te gustaría contarme por qué lo dijiste?”

  • Evita castigar inmediatamente:
    Madre: “A veces decimos cosas que no son verdad porque nos sentimos nerviosos o no sabemos cómo explicar algo. Es importante decir la verdad para que podamos confiar el uno en el otro.”
  • Explícale las consecuencias de mentir:
    Madre: “Cuando no decimos la verdad, las personas pueden sentirse tristes o dejar de confiar en nosotros. Siempre puedes decirme lo que pasó, incluso si es algo difícil.”
  • Ofrece un camino para corregirlo:
    Madre: “¿Qué te parece si pensamos juntos en cómo arreglar esto? Estoy aquí para ayudarte.”

Ejemplo adicional: Cuando el niño no quiere ayudar en casa

Escenario: Le pides que recoja sus juguetes o que ayude con una tarea sencilla, y se niega.


Diálogo positivo:

Madre: “Veo que no tienes ganas de recoger ahora mismo. Es normal que no siempre nos apetezca hacer ciertas cosas.”

  • Explícale la importancia de colaborar:
    Madre: “Pero en esta casa todos ayudamos porque somos un equipo. Si tú no recoges, alguien más tendrá que hacerlo, y eso no sería justo.”
  • Hazlo divertido:
    Madre: “¿Qué te parece si hacemos una carrera para ver quién recoge más rápido? O podemos poner música mientras lo hacemos.”
  • Establece límites claros:
    Madre: “Podemos jugar después de recoger. Si necesitas ayuda, puedo empezar contigo, pero es importante que hagas tu parte.”

Ejemplo adicional: Cuando el niño quiere toda tu atención y no puedes dársela

Escenario: El niño te interrumpe constantemente mientras trabajas o haces algo importante.


Diálogo positivo:

Madre: “Veo que quieres contarme algo o que necesitas mi atención. Eso es importante para mí, y quiero escucharte.”

  • Valida la necesidad del niño:
    Madre: “A veces, parece difícil esperar cuando necesitas algo, ¿verdad?”
  • Establece un límite temporal:
    Madre: “Voy a terminar lo que estoy haciendo en cinco minutos, y luego estoy toda para ti. Mientras tanto, ¿quieres hacer un dibujo o jugar con tus bloques?”
  • Cumple lo prometido:
    Madre: “Gracias por esperar. Ahora cuéntame todo lo que querías decirme.”

Estas situaciones reflejan desafíos cotidianos que todos enfrentamos con los niños. Adaptar estos ejemplos a cada momento y contexto puede ayudar a fortalecer el vínculo con ellos, enseñarles habilidades valiosas y mantener una relación basada en respeto y empatía. ¿Quieres que amplíe algún ejemplo o añada más ideas? 😊

Deja un comentario