La maldita modestia del artista perfeccionista

Toda mi vida llevo con esclavitud del autosabotaje que supone ser perfeccionista, modesta y de baja autoestima a la vez.

Me dicen y dicen que escribo bien, bonito, sentido…. Y yo por dentro: «ya será menos, me lo dicen por ser amables».

¿De dónde sale ese pensamiento tan demoledor y desmerecedor?

Hoy he comprobado que como tantas cosas, no es algo insano que sea SOLO MÍO. 

Lo he visto reflejado en personas que me parecen artistas natas, capaces de escribir novelas increíbles, de pintar cuadros hiper realistas y a la vez otros que me evocan paisajes de ensoñación donde querría estar. Hasta en escritores premiados que desmerecen a su obra de mayor prestigio.

Pero bueno, de qué material, de qué tipo de pensamiento estamos hechos, a qué emisoras de baja honda nos conectamos si tiramos así nuestro propio trabajo y fruto de nuestro amor y pasión por tierra. Seguramente también lo hagamos con el de los demás sin ni verlo.

Me he acordado hoy del libro de William Walker Atkkinson «La vibración del pensamiento», que es para mí de los primeros de metafísica que escuché (no leí, escuché en Youtube). Y que me ayudaron a abrir los ojos a otras realidades también posibles en mi vida, otros escenarios donde yo podía vivir mejor si aprendía a manejar mi propia energía y emoción.

Desde pequeñitos nos educan en ser homogéneos, estándares, en llegar a baremos marcados (como mucho llegar, ojo, del 0 al 10, ni debajo ni encima).

 Nunca se nos potenció el destacar mucho en arte o baile,  el crear cosas diferentes con las manos, con la mente, ni el sobresalir en exceso en nada fuera de sota, caballo y rey. Siempre llegar a igual o por debajo. O como mucho en la máxima nota pero dentro del modelo competitivo.

 Nunca un camino transversal, una diagonal creativa, un baile o pintura sentida en liberad, todo eso no era aplaudido, sino olvidado. No destaques, no llames la atención. Ve por aquí, no por allá. Modelo maternal o paternalista que conduce al ser desde pequeño impidiendo muchas veces su libre realización.

No sé si es eso lo que nos hace que luego podamos derrochar arte e imaginación por vena, y aún ni verlo.

Nos pasamos tanto tiempo queriendo llegar a ser como nos decían que teníamos que ser, que no nos permitimos SER de verdad. Siempre infravalorados.

Niños que son niños, que juegan, hacen ruido, se distraen… aún se les mira y juzga como mal educados. Y más ahora, me parece casi un crimen tanta etiqueta de hiperactividad, y cosas por el estilo. Sin contemplar la complejidad de tener esa edad y querer formarse como personas, en un mundo adulto que no está pensando para niños y niñas desarrollándose al máximo, viviendo, riendo y siendo felices al máximo. No, porque molesta. A quienes no lo son.

Siempre quisimos ser de otro modo para merecer Amor ❤️ y ahora no somos capaces de dárnoslo, ni a nosotros ni a nuestras creaciones y dones. Ni a los otros, muchas de las veces.

Aquello que sale del corazón, da igual lo que sea, como si es algo tan instantáneo como una mirada sincera y natural fotografiada a tiempo… es arte, es emoción en movimiento que nos negamos a ver y a enseñar, como si quisiéramos que todo encajara en la estampa que nos dieron a colorear cuando éramos niños. Sin saber que tenemos el poder y potestad de pintar nuevos dibujos a colorear. Incluso el deber de hacerlo para que las nuevas generaciones puedan ser más libres y creativas.

Necesitamos romper nuestros moldes para ser libres y expresar lo que somos sin negarlo. Muestra lo que eres y sientes, sin miedo. A mí me está costando publicar esto pero lo voy a hacer. Cuando estás en unión con tu alma, si te fijas, es como que no sale de ti, sale de todos. Es una obra compartida. Así como este mismo escrito. ¿acaso no habrá 1.000 personas o más, en mi idioma, escribiendo y reflexionando algo similar?

Este artículo habla de un mal endémico, como es la modestia que enmascara a la baja autoestima.

 ¿Y de dónde nace? No lo sé, solo lanzo ideas. De un sistema que aplana creatividades, de familias que aún no sabían (y quizá no sabemos) potenciar autoestima y liberar al ser que aguarda en cada uno. Da igual de dónde salga, da igual por qué nos toca trascenderlo a nosotros, lo importante es qué vamos a hacer con ello. 

Y desde mi visión optimista del mundo, espero y deseo que sea, tomar eso tan innato que tenemos como regalo existencial, y hacer lo mejor que sepamos con ello. Saborearlo, exprimirlo, colorearlo y disfrutarlo. Y si es en compañía, mejor 😉

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