Hijos de la misma madre…

Somos hijos de una misma madre universal a la que todos deseamos volver. Llámese energía creadora, Pachamama, unidad…

Siempre he sentido que todos somos merecedores de ser amados, y que todos buscamos lo mismo, lo que nos une. Y es justo eso, la necesidad o deseo de amor, calor y cercanía humana, de aceptación.

Por qué he llegado a estas reflexiones? Porque hay instantes en que te gustaría comprender a los demás seres, y para ello necesitas reducir un problema a la mínima expresión. 

Y para entender el comportamiento de muchas personas, o de todas más bien, solo hemos de mirar que busca tener el amor y atención de su mamá. Como cuando éramos bebés.

Las 24 horas de día y noche queríamos tener seguridad, amor, apego seguro, respuesta rápida y confiable a nuestras necesidades y dificultades, éxito en nuestras peticiones y ruegos, juego y cariño, sentir que importamos… y no es esto lo que pasamos toda la vida buscando y consiguiendo a través de nuestras relaciones humanas?

A veces, cuando me he encontrado con emociones conflictivas hacia otra alma, he buscado su humanidad, su necesidad de amor y cariño, y cómo la refleja o proyecta en una situación difícil. A veces con acierto, otras con sesgo, a veces con tácticas militares rígidas, a veces con dulzura y simpatía y con habilidades sociales ya desarrolladas.

En definitiva, competimos por algo cuando en realidad estamos en el mismo barco, en el mismo camino y aprendizaje. Podríamos también apoyarnos y aprender juntos, unos de otros con humildad.

Gracias Charo por mostrarme la película que casa perfecta con esta reflexión: LAS 9 REVELACIONES.

 

Deja un comentario