Desapego: aprende a amar sin miedo

Desapego significa saber amar y apreciar las cosas desde un punto de vista más equilibrado, sin los excesos que nos amarran y limitan.

LAS 4 LEYES DEL DESAPEGO

Para empezar comparto un vídeo con 10 minutos mágicos donde se explica qué es y cómo funciona el desapego. Gracias a quien lo creó, sabiduría pura!!! 🙂

En el video se habla de que hay 4 leyes sobre el desapego:

1. Eres responsable de ti mism@.

Nadie va a hacerse cargo de ti, tus obligaciones, tus dolores, tu existencia. Solo tú eres artífice de tu vida y tu felicidad. No pongas tu felicidad en los bolsillos de los demás, ni pareja, ni amigos, ni familia, nadie va a ser feliz por ti si tú no aprendes a serlo! 😉
No condiciones tu felicidad en función de la aprobación de los demás o de lo que los demás te aportan. De este modo, solo conseguirás sufrimiento, pues nadie va a saber cumplir tus expectativas y necesidades, solo tú.
Cultiva tu propia felicidad, toma conciencia de tus palabras, tus decisiones y sus consecuencias. Elige de forma guiada por tu interés y no dejes nunca que tu bienestar dependa de condiciones y decisiones ajenas.

2. Vive el presente: acepta y asume la realidad.

Nada es eterno, todo fluye y sigue su orden natural. Muchas veces las personas nos centramos y enfocamos en el pasado, tejiendo una dura carga que altera nuestro presente. Por ej. si hemos tenido desavenencias familiares en el pasado, un trauma, una pérdida o fracaso sentimental, todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y generan apegos tóxicos que limitan nuestro ser y nuestra alma en el tiempo presente. Asume, acepta la situación actual y, aunque te cueste, perdona. Ello te ayudará a estar fluyendo y disfrutando en el presente, que es lo que de verdad importa, en lugar de estar pensando en situaciones ya acabadas e inexistentes.

3. Promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás.

La libertad es la forma más plena de disfrutar de la vida, y a la vez, no impide que creemos vínculos afectivos, pues estos nos ayudan a crecer de forma personal, a saber amar y relacionarnos. No obstante, es importante saber que el desapego implica que nunca has de hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que ellos no lo son de la tuya, ni querer dominar ni manipular la vida de los otros. Hay que relacionarse sin imponer ni dejar que nos impongan ataduras ni cadenas mentales. Cada uno ha de vivir su propia película a su manera, no seguir el guión que otros le marcan por estar aferrado o tener miedo a no contentar a otra/s persona/s. Los apegos internos no son saludables, por ej. los padres obsesivos que no permiten a los hijos cometer sus propios errores, las parejas que no dejan al otro/a conservar su individualidad, los juicios y barreras mentales que no permiten abrirse a conocer gente nueva…

4. Asume que las pérdidas van a ocurrir tarde o temprano.

Acepta que en esta vida nada es eterno, ni la propia vida, ni las relaciones, ni las cosas materiales. Todo se desvanece, los niños crecen y se van, algunos amigos dejan de serlo y algunos amores cambian y tiran la toalla. Todo ello forma parte del desapego y hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad y resiliencia. Recuerda que lo que nunca va a cambiar es tu capacidad de amar, y debes empezar por ti mismo/a, pues ese amor sí será con seguridad para toda tu vida. Aquí una canción preciosa sobre el amor propio:

También podemos sentir apego a nuestras creencias y maneras de hacer las cosas, no solo a personas, animales o cosas. Ello nos genera malestar, rigidez,  inflexibilidad y sufrimiento. El apego se basa en nuestro temor o inseguridad, y dicha inseguridad se basa en la falta de conocimiento de nuestro yo (si nos centramos en que todos somos uno, en que tenemos una parte divina y conectada con todo lo que existe…, cuando sabemos eso, ya nunca estamos solos y ya nunca nos vence el miedo).
El apego, por tanto, sería una vinculación insana, compulsiva con alguna persona, cosa o pensamiento, que genera en ocasiones la creencia persistente de que sin eso no se puede vivir o ser feliz. Pero la felicidad no es algo que nos rodee o a lo que nos agarremos, sino que crece de dentro hacia afuera, y está muchas veces escondida tras los pensamientos y límites de nuestra mente.

El desapego nos permite relacionarnos con todo sin sufrimiento, consiste es desprendernos o desentendernos del resultado, pero sin renunciar a la intención o al deseo. Aquí una meditación sobre este tipo de desapego de los resultados:

El desapego significa vivir en el presente, el aquí y ahora, aceptando los hechos tal y como van sucediendo, y aceptando que las cosas no son estáticas, que todo se va modificando continuamente, incluido nuestro propio ser.

Desapegarse no quiere decir que nada nos importe, sino que aprendemos a amar, a interesarnos por algo o alguien sin que ello nos genere un caos interno, olvidando  la necesidad de poseer a algo o alguien para ser felices, sin querer controlar todo (hasta los actos de los demás). Permitiéndoles y permitiéndonos también ser libres bajo esta misma lógica, abrir paso a la flexibilidad y liberarse del obstáculo de la seguridad y las certidumbres. Consiste en saber que las pérdidas sucederán y son inevitables, que soltaremos de la mano lo que amamos, y sin embargo seguiremos amándolo.

 

 

EL AMOR ES AUSENCIA DE MIEDO: El apego afectivo

Este video directamente me parece importante oírlo de principio a fin, y volver a oírlo, y volver a oírlo… Aunque como resumen, una frase: El amor es la ausencia de miedo.

Claves de las que parece que viene la dependencia y que influyen en ella:
– Sobre protección en la infancia
– Creer que solo no sabe / no puede
– Temor al abandono
– Necesidad continua de aprobación y amor del otro por tener una baja autoestima (por faltarles el amor propio)
– Para las personas con complejo de cucaracha (lo contrario a complejo de Dios) el que alguien les halague y suba su ego puede ser el principal motivo de apego

 

 

Cómo vencer el apego

Hay una sola cosa que genera sufrimiento permanente, el apego, a una persona, situación, sustancia o cosa…es tu mente que te dice «no puedes ser feliz sin …». Y lo peor es que si se consigue esa cosa o condición, enseguida aparecerá otra necesidad o deseo. En realidad, todo eso son trampas de la mente, ya tienes cuanto necesitas para ser feliz, solo que no paras de pensar en lo que deseas y y en lo que te falta, cayendo en trampas mentales y bucles una y otra vez.
Y es que con el apego no hay victoria posible si no lo anulamos del todo: pues si no se logra el objeto de deseo obtenemos frustración e infelicidad; y si se consigue el objeto obtenemos un segundo de satisfacción más un nuevo miedo (el de poder perderlo).

¿De qué modo podemos ganar la batalla contra los apegos?

Tomando conciencia sobre él, meditando mucho sobre todo lo que estamos comentando… integrando y aceptando que lo tenemos… y seguro que hay más recursos por aprender 🙂

Como ejercicio concreto que se propone en el vídeo, haz una lista de todo lo que te mantiene apegado, y dile a cada cosa o persona lo siguiente para des-programar tu apego mental:

Cosas:
En realidad no estoy apegada a ti en absoluto. Tan solo estoy engañandome a mí misma, creyendo que sin ti no puedo ser feliz.
Personas:
Te dejo que seas tú mismo, que tengas tus propios pensamientos, que satisfagas tus propios gustos, que sigas tus propias inclinaciones, que te comportes tal como decidas hacerlo. Te libero con amor y me libero con amor.

Tras esto, ya estarás en condiciones de amar a otra persona, pues con el apego solo quieres poseer no amar, deseas poner una cadena al cuello de la otra persona y hasta poder saber qué desea y piensa en cada segundo. Y no hay cosa que perturbe más la paz que eso …
Recuerda también la plenitud de tus momentos de libertad, ello ayudará a soltar. Borra en ti el «qué feliz me haces» o «esto me hace feliz», solo tú te haces feliz, y los momentos son felices cuando tú estás en ellos en plena consciencia, en el eterno presente. Así podrás ir pasando de un momento a otro en la vida, disfrutando del eterno presente, sin llevar cargas emocionales del pasado ni anticipaciones del futuro.

El camino para el cambio no es combatir el mal, sino más bien agrandar el bien contrario. El apego se aprende por cultura, herencia, programación mental… Piensa en qué cosas y partes del pasado creíste irreemplazables y que ahora ya casi ni recuerdas.
Cuando ves a una persona enseguida la etiquetas como guapa o fea, lista o tonta, simpática o antipática. ¿Y qué ocurre? Pues que ya solo ves eso de ella, pues tu mente es eso lo que está preparada para percibir. Sin embargo, otra persona puede tenerla etiquetada de una forma diferente, con lo que ya sabemos que no hay una única opción o visión correcta. Esto mismo que hacemos con las personas, lo hacemos con las ideas, con las situaciones, las juzgamos. Actuamos como fanáticos ante lo que ponga en duda nuestras creencias. Igual, si solo nos fijamos en los miedos, solo veremos cosas malas en el mundo y en la gente, solo se nos manifestarán cosas que van en consonancia y en la misma vibración energética de tu mente. Por ello, la única forma de vencer el miedo, es abriéndose al amor. Con amor, los temores van perdiendo fuerza.

Los apegos hemos visto que son el motivo del sufrimiento, así que para vencerlos, tratemos de no darle poder en nuestra vida a nada ajeno a nosotros. Los hábitos son nuestra parte robot, su función es facilitar, no enjuiciar ni encasillar la vida.
Con todo esto, ya ves que el mundo que vives y que tú ves es un mundo rígido creado en tu mente, para nada ajustado al mundo real. Por ello, es necesario romper nuestras propias barreras y limitaciones mentales, para vivir una vida plena, para observar la belleza allá por donde vayas y en cada persona que se presente en tu camino. Contempla la belleza de la naturaleza en lugar de mirarla de forma mecánica.

Para romper las barreras culturales, recuerda que distintas culturas dan diferente valor a un mismo objeto, por ej. a un diamante, así que nunca te quedes con valoraciones propias ni externas como si fueran una ley sagrada. Todo tiene el valor que le damos, y además ese valor dependerá de cada momento en que vivamos. El nuevo hombre para esta nueva era que se acerca es el que comprende que todas estas limitaciones son artificiales y el que se reencuentra continuamente consigo mismo y con los demás, al rellenar con amor el abismo que nos separa de la realidad, surge del esfuerzo re-integrativo en un todo mayor. El que ve todo con los límites estrechos de su mente dualista, seguirá reivindicando para sí mismo/a está realidad actual de la que tantos otro/as queremos escapar, esta prisión mental y espiritual, pues la energía sigue al pensamiento y atrae aquello que visualizamos.

 

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