Malditas etiquetas que nos aquietan!!

Durante años he estado atrapada en el poder de la palabra o en cómo ponerle nombre a algo nos paraliza.
Cuando alguien dice: jo, es que yo soy un poco maniátic@ de … (por ej. el orden, la limpieza), esa persona se acomoda en ese patrón mental (al minos a un nivel profundo, en el subconsciente) y por ello ya no aspira ni intenta salirse de él en exceso.
Igualmente si alguien se dice dice todos los días a sí mism@: yo es que estoy gord@… y por dentro está todo el rato machacándose: estoy gord@, estoy gord@, estoy gord@, qué m***** que estoy  gord@, estoy gord@… ¿Qué ocurre? pues que su cuerpo responde y cada vez se pone más y más gord@.
En mi caso, mi maldito mantra era: estoy triste, estoy triste, estoy triste, estoy depre y soy aburrida, estoy depre y soy aburrida, estoy depre… ¿Y qué pasaba aquí? pues que estuve años y años de terapias, de trabajo personal, de libros de autoayuda… para no lograr salir hasta pasado mucho tiempo y conseguir borrar ese pensamiento automático que me venía de mi subconsciente, que me torturaba internamente …
Quizá esto que os cuento resulta demasiado personal, incómodo, y realmente no queréis reconocerlo dentro de vosotr@s mism@s… pero tod@s o casi tod@s, tenemos algún patrón inconsciente que nos debilita, que nos hace sentir mal con nosotr@s mismos y que – si consiguiéramos combatirlo y cambiarlo – seríamos mucho más felices sin él. Al menos os puedo garantizar que ese es mi caso. He cambiado de la noche al día al cambiar mi pensamiento y mis patrones, y por eso me animo a compartirlo 😀
Pero entonces, otra pregunta más: ¿por qué no lo hacemos y cambiamos? ¿o mejor dicho: por qué en muchos casos no lo logramos hacer? Por miedo en muchos casos, asusta un montón el cambio… Romper patrones no es como explotar los plásticos de burbujas jajaj 😀 El miedo nos hace esclavos de nosotros mismos y de nuestros hábitos y costumbres. Como Gandhi dijo y creo que Buda también:

«El pensamiento determina la palabra la palabra,

la palabra determina los actos,

los actos determinan los hábitos

y los hábitos cuajan en el carácter.

Por ello: vigila con cuidado el pensamiento

y haz que siempre emane del amor.»

Y sigamos con las deducciones y las preguntas… Si tanto sabios del pasado, como filósofos, como actualmente toda la psicología New Age, positivista, la ley de atracción, y hasta la física cuántica… nos insisten en que somos y creamos lo que pensamos ser… lo que nos sentimos… ¿¿Por qué nos empeñamos en pensar en negativo??
Pues porque se trata de un hábito que ha cuajado en nuestro ser, en nuestro carácter!!! :S Es algo que aprendemos de pequeños y que es muy difícil cambiar. Puede que lo  aprendamos de la gente que tenemos alrededor. Puede que lo adquiramos a causa de lo que nos decían de pequeños tanto nuestra familia como cierta gente cercana o incluso niñ@s crueles que se reían de nosotros (al menos en mi caso creo que fue así…). Y es muy muy difícil cambiar estos pensamientos.
En primer lugar, es muy complejo detectarlos, ya de por sí. Por supuesto, casi nadie los quiere reconocer en sí mism@. Reconocer que se tiene un problema es el primer paso para cambiarlo, pero asustan un montón. A veces preferimos estancarnos en la mediocridad, en la comodidad… creernos incapaces y pensar que no se puede cambiar… y claro, si lo pensamos, ¡es lo que hay! Y además, por trampas mentales, otras veces nos pasa que no vemos tan grave lo que nos pasa, que le quitamos hierro aunque sea algo nos quite felicidad diariamente. Nos pasa que nos refugiamos en «prefiero no pensar».
Pero es que además, en esta sociedad predominan unos valores que en lugar de dar peso por encima de todo al bienestar personal y humano, a la salud, a la honestidad, igualdad, justicia, a la felicidad, a la calidad de vida…, prácticamente solo se le da valor a crear mano de obra barata, a que nos convirtamos en personas productoras, trabajadoras (a poder ser adict@s al trabajo) y – eso sí – con escaso sentido del bien común y juicio crítico. Si no paramos de trabajar resulta completa y totalmente difícil pararnos a mejorar nuestras vidas…
Además, como decía, nos da vergüenza detectar o reconocer en nosotr@s mism@s un problema, auto señalar nuestros defectos. Y nos han enseñado que eso, que querer mejorar, es tener una baja autoestima, que hay que aceptarse. ¿Pero y si se trata de un mal patrón de conducta? ¿de una adicción a un tóxico, o a la comida? Es cierta que no hay que machacarse. Pero tampoco hay que acomodarse sino que hay que desarrollar la fortaleza interior para cambiar, hay que empoderarse, que sentirse capaz de lograr cualquier cosa y cualquier cambio. Y atreverse a mirar en nuestros hábitos y nuestros pensamientos, para ver dónde se originan esas actitudes que nos gustaría cambiar.
Este audiolibro de William Walker Atkinson a mí me da mucho poder y fe en mí misma 🙂

https://www.youtube.com/watch?v=lRGVZMKw70M

Creo que es a partir de este parte donde más me siento identificada… en definitiva: si crees que puedes, puedes!!

https://youtu.be/lRGVZMKw70M?t=1h20m47s

¿¿Y por qué nos cuesta tanto cambiar nuestros hábitos?? Pues volvemos a lo de antes, y a explicar el título del post: pues en gran parte, porque tenemos que etiquetarnos en tales hábitos, y decir: es que yo soy… y: es que yo soy así, qué se le va a hacer. Como dijo Søren Kierkegaard «si me nombras, me niegas».

Søren Kierkegaard

si-me-nombras-me-niegas
Esto quiere decir que resaltas son unas propiedades en ti y niegas que seas capaz de las opuestas. Pero eso no es cierto, no es blanco o negro, es más, normalmente las características menos positivas que tenemos son virtudes bloqueadas en nosotros mismos, constituyen y representan un gran potencial de mejora,  son oportunidades para ser más felices que que nos ofrece la vida y que muchas veces no apreciamos.
Vale, y según mi teoría y pensamientos anteriores que os estoy contando… hay quien preguntará o pensará… claro, claro eso es muy fácil decirlo, pero esas oportunidades ocultas no son nada agradables de seguir, ni tan accesibles, así que para qué nos vamos a torturar. Pero es que muchas de ellas sí que lo son, lo tenemos delante y no lo vemos. Es más, el cambio este que tant@s esperamos ver en el mundo… será mucho más fácil, probable, real, si cambiamos nosotr@s y nos convertimos en personas felices y positivas que impulsen los cambios en el sistema y en el grupo.
Y de nuevo… ¿por qué no cambiamos entonces?
1. porque nos asusta reconocer nuestros defectos y
2. porque cuesta mucho trabajo cambiar.
¿Y a qué destinamos este trabajo o mejor dicho este tiempo necesario para conseguir cambiar? Pues es la pescadilla que se muerde la cola… porque destinamos el tiempo a trabajar para ganar dinero, lo destinamos también a calentarnos la cabeza con problemas, algunos reales otros ficticios, con neurosis, con miedos…, y en definitiva, también: con todo aquello que hacemos para tapar todo este mar interno de pensamientos y sentimientos que -como nos asustan- no queremos ni escuchar. Nos evadimos y ya :S
la-pescadilla-se-muerde-la-cola

¿¿En qué gastamos nuestro tiempo??

En ver televisión, series, en salir, beber, el rollo de siempre :D, en hábitos que nos destruyen o adormecen… ¿¿Que podríamos hacer en lugar de eso para poder cambiar?? Aprender a respirar para serenarnos y adquirir una mayor fuerza de voluntad, aprender a meditar, leer cosas que enriquezcan nuestra conciencia, tratar de aquietar nuestra mente al máximo para saber que tenemos dentro de ella… Al menos en mi caso estos han sido algunos caminos que he seguido. Otras posibilidades: realizar deporte o actividades que nos produzcan bienestar y serenidad sin perjudicarnos o sin perjudicar el poder alcanzar nuestras metas… como suelen ser todas las relacionadas con mostrarnos amor a nosotr@s mism@s, con cuidarnos, con agradecer y valorar las cosas buenas que tenemos en nuestra vida, con ensalzarnos aquello en lo que somos buen@s, con tomar un café con esas personas que queremos ver, hacer una llamada a aquellas otras que nos gustaría escuchar, ordenar ese cajón recóndito de nuestro armario que está en algún rincón de nuestra conciencia siempre como una carga… Cualquiera de las tareas anteriores, aunque dé pereza, va dándonos fortaleza interna. Y de esa forma, los cambios cada vez son más fáciles y mayores 😀
La aventura del trabajo personal, del cambio de hábitos, es la mayor odisea que se puede aprender en la vida; pero a la vez el camino más bonito a seguir, en mi opinión y en mi experiencia of course…
Y por último, para acabar con el artículo, me gustaría volver a expresar más pensamientos sobre cómo veo que el sistema nos condiciona y cómo me parece súper conveniente detectarlo para poder minimizarlo… Vivimos actualmente con un pensamiento  condicionado hacia lo negativo, otros lo llamamos con una conciencia universal o colectiva, también puede verse como una información genética heredada, o incluso como un adoctrinamiento político común, capitalista… Esto en definitiva nos hace ser solamente productores, solo dedicar nuestro tiempo libre a cosas banales… y ser personas fáciles de controlar y de adormilar, de acomodar a «esto es lo que hay»…
Salirse de este pensamiento es tan difícil casi como mover montañas y no hay nadie que lo pueda hacer por nosotr@s. Es más, existen hasta etiquetas que a mi parecer están creadas de manera interesada para que nadie se salga del camino marcado. Desde el no ir a la moda o ser considerado rar@ por el grupo… que eso ya pues espero que importe cada vez menos, al menos a mí ya me da igual y creo que hay mucha gente ya como yo… Hasta hay, por ejemplo, ciertos diagnósticos médicos más heavys, me parece que atacan directamente la libertad personal y hacen personas débiles… ¿qué significa la megalomanía?, al parecer, significa contar con sentimientos de la propia importancia, con sentimientos de grandeza. Al parecer está diagnosticado como un trastorno. Por tanto, ¿en qué quedamos? ¿no te quieras poco pero tampoco te quieras mucho… ? no vayas a considerarte alguien importante en tu propia vida y conseguir tus objetivos… (que sería para mí una versión hipersana de megalomanía).
Sentirse un@ importante por ser un@ mism@ y que le gusten su vida y potencie sus virtudes… no tiene por qué ser malo… Al contrario, si se acompaña de buenos valores, buenos principios y buenos deseos para los demás, puede desembocar en ser una persona que importe también para su entorno, para la sociedad, porque se atreva a hacer cosas por el grupo y por los demás, por el bien común. Sentirse importante también puede desembocar en ser una persona de éxito en la vida, en el trabajo. Por tanto, para mí, el trastorno no es quererse un@ mism@, sino creerse por encima de tod@s l@s demás, tener sentimientos narcisistas, o enfermizamente egoístas por los que se crea uno que para su bienestar es necesario que otros sufran o padezcan. Eso es lo que es negativo para la sociedad en mi opinión, sobre todo si va acompañado de otras etiquetas como la psicosis, es decir, la falta total de empatía hacia los demás.
Y para cerrar al fin este laaaargo artículo ((tenía ganas ya de volver!!!:D)), algo relacionado con uno de mis temas favoritos, el de contribuir a mejorar la sociedad, a ayudarse a uno mism@ y a los demás, y a todas esas cosas idealistas que muchos llevamos en el fondo de nuestro corazón y nuestra alma… Os cuento la etiqueta psicológica que más me ha llamado la atención en toda mi vida y que no me dijeron a mí,  menos mal!!! sino que me la han contado personas valiosas y que lo más triste es que se la creyeron tanto que se acomodaron en ella y hasta cambiaron sus valores un poco… Y es la etiqueta de tener «complejo de Superman», que significa tener conciencia de grupo,  querer el bien común, preocuparse por otros y querer ayudar a los demás, algo que en otras sociedades más avanzadas como la japonesa se educa desde la infancia, la responsabilidad que uno mismo tiene sobre sus actitudes y sobre el mundo, las repercusiones que tenemos en este mundo y en los demás. Pues sí amores esto se le corta  o coarta a la gente también con pastillas y con tratamientos así que desde aquí no me queda más que deciros de nuevo, que vigiléis mucho aquello que os dicen y que os decís que sois a diario; pues eso es lo que se seréis en verdad y por los siglos de los siglos. Y vosotros, ¿en qué os queréis convertir? Yo sé que vine a este mundo a ser feliz y lo haré me cueste el tiempo que me cueste el esforzarme en ello y cambiar 😉
Un vídeo de una psicoterapeuta argentina que me parece genial sobre la responsabilidad para con el grupo y el bien común:

https://www.youtube.com/watch?v=zaIMWyXciLI

Y aquí unas imágenes de un paseo que me he dado hoy y que vienen perfectas para reflejar todos estos pensamientos y cómo muchas veces simplemente no intentamos ni cambiar por decir no tener tiempo. La frase dice:

Qué peculiares los seres humanos. Todos tienen reloj, pero ninguno tiempo.